Reformulando el Proslogion de St Anselm of Canterbury
1. Si el Infinito es más que una mera noción en la mente humana, esto es, si existe en realidad un Infinito, Éste tiene que ser consciente puesto que la ausencia de consciencia supondría una carencia en el Infinito, lo que constituye una contradicción de su esencia.
2. El Infinito, siendo consciente, tiene que ser infinitamente consciente.
3. Porque es Infinito, tiene que ser personal tanto como impersonal.
4. Porque es Infinito, tiene que ser capaz de finitud así como de hallarse más allá de toda finitud.
5. Porque es Infinito, posee una plenitud de Gozo, aunque la posibilidad del dolor acecha también en su finitud.
6. Esta Infinitud de Consciencia y Ser y Gozo, al mismo tiempo personal e impersonal, capaz de finitud y siempre más allá de ella, es lo que llamo Dios, lo Divino.
7. El átomo, el mineral, la planta, el animal, el hombre... son parte de este Infinito, puesto que nada puede quedar fuera de Ello.
8. Así pues el átomo, mineral, planta, animal, hombre... son porciones del Divino manifestado y eternos buscadores del eterno Más Allá.
9. Y por la misma razón son vehículos para la manifestación del Divino oculto en una escala ascendente de (auto)consciencia.

