RESUMEN
LITERARIO DEL 2003 // POESÍA
La traducción
se impone
• Sigue la primacía de la lírica
no peninsular
RAMÓN ANDRÉS / MANUEL
CASTAÑO
El
preludio William Wordsworth. DVD. 28,90
€
Formes de l'ombra. (Poesia
1966-2002) Narcís Comadira. Edicions 62. 24
€
Arden las pérdidas Antonio Gamoneda.
Tusquets. 11 €
Poesía abierta Tadeusz
Rózewicz. La Poesía, señor hidalgo. 8 €
Muertes y
entradas (1934-1953) Dylan Thomas. Huerga y Fierro. 16
€
El año que acaba de terminar se ha caracterizado, en
lo poético, por las cuidadas ediciones y el esmero en la
traducción, caso del impecable El preludio, de William
Wordsworth (DVD), y la recopilación, espléndida, de Poesía
goliárdica (Acantilado). El descubrimiento de un poeta
como Tadeusz Rózewicz (La Poesía, señor hidalgo) es otro hecho
que debe celebrar cualquier lector necesitado de un nuevo
acento, esta vez procedente de Polonia. Dylan Thomas
necesitaba una modélica traducción en castellano, y se ha
cumplido con Muertes y entradas (Signos); algo similar
sucede con la antología de Wallace Stevens, De la simple
existencia (Galaxia Gutenberg). Pero estos ejemplos no
deben silenciar otros poemarios también recomendables. Éste es
el caso de Día a día, de Robert Lowell (Losada), y
Poesía no completa, de Wislawa Szymborska (Fondo de
Cultura Económica). Tampoco debe desoírse Música de
lobo, una fascinante antología de la obra de Carlos
Edmundo de Ory (Galaxia Gutenberg), ni algunas páginas de
Antonio Gamoneda contenidas en Arden las pérdidas
(Tusquets). Para el conocimiento de la poesía en castellano
de poetas catalanes, siguiendo una tradición que avivaron
Carlos Barral o Jaime Gil de Biedma, puede leerse la antología
Por vivir aquí (Bartleby). Quien prefiera a otro
clásico como John Donne también tiene Cien poemas, en
una meditada traducción de Carlos Pujol (Pre-Textos), y si
desea adentrarse en Czeslaw Milosz puede acceder a
Abecedario. Diccionario de una vida (Turner). En
cuanto a las traducciones al catalán, lo más destacado han
sido Els sonets de Shakespeare (Edicions 62 /
Empúries), en versión métricamente esforzada de Salvador
Oliva. Como producción propia, despuntan las recopilaciones de
consagrados: Narcís Comadira, con Formes de l'ombra
(Edicions 62), casi 40 años de creación al servicio de la
emoción poética; Perejaume, con Obreda (Empúries), un
amplia reflexión sobre el trabajo del artista; la poesía del
periférico Carles Fages de Climent, finalmente editada en
cuatro tomos por Quaderns Crema, en la que destaca el inédito
poema épico Somni de Cap de Creus, y L'arbre
constant, el segundo tomo de la obra poética del
investigador formal y metafísico Lluís Solà
(Proa). Respecto a las novedades estrictas hay que señalar
las aportaciones de los veteranos Màrius Sampere,
Jerarquies (Proa), instalado en una perplejidad
enriquecedora, y Jordi Sarsanedas, Com una tornada, sí
(Proa), en busca siempre del sentido último de las
cosas. El año poético catalán, además, ha estado marcado
por la desaparición de tres grandes autores: Manuel Vázquez
Montalbán, cuyo lirismo afloraba hasta en el menor de sus
artículos; Joan Perucho, sabio combinador de géneros, que
podía transformar el texto más denso en una pieza de gran
impacto lírico, y Miquel Martí i Pol, el poeta de la
proximidad más que del compromiso y para quien el afecto de la
gente era más importante que el efecto literario.
Noticia
publicada en la página 005 de la edición 1/2/2004 de El
Periódico de Catalunya. Para ver la página completa, descargue
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