SILENCIO

 

   Un barco deja las rocas rojas del continente,
  Las playas hondas que besa el aire, las playas blancas que roza el ave
Los altos puertos donde crujen voces y cordajes.

Ha oído el barco su llamada y navega hacia su popa.

    Y navega en las olas grises madres de niebla,
   De furia ahítas, de leviatanes,
  Y cruza la calma azur de un mar pensante,
 Oh, Dios profundo bajo serenos soles.
Y alcanza al fin la isla azul sobre agua inmóvil.

Desde esta roca una voz llamaba
Para el silencio, para el silencio lo llamaba.

  Y cesará la isla, cesará la nave, cesará el azur.
 Cesará la imagen, el Ojo, que contemplaba.
Voz que goza en beberse su Palabra, el Silencio

Se beberá su nombre.
Nada.
Callada.