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Exilio del Cisne
Ediciones Apóstrofe, Barcelona 1998, 201 pgs. |
Lo último que El Exilio
del Cisne pretende ser es un libro erudito. Se escribió
durante un periodo en el que tuve el privilegio de compartir mi fascinación
por Poe con Al Attanasio, heredero literario también de aquel
gran pionero de la ficción metarrealista y, a mi modo de ver,
uno de los más grandes autores contemporáneos de fantasía
y ciencia ficción. El Exilio del Cisne nació
así como un divertimento crítico compuesto desde la
perspectiva y la experiencia de mero lector, explorando las asociaciones
espontáneas que la lectura de Poe iba despertando en mi memoria
literaria reciente y disfrutando (más que analizando rigurosamente)
a Poe desde las plataformas comparativas que esa forma de anamnesis
estética iba estableciendo. Es un trabajo escrito con profundo
amor y simpatía por Edgar Allan, y que deja tras de sí
—creo— el eco de una pregunta: ¿son posibles ciertos
proyectos literarios de vida (pienso en Poe, pero pienso en Dostoyevski
también y en muchos otros) sin toda la experiencia del dolor
que será más tarde el fundamento temático de
la estética e ideológica del autor? ¿Y vale la
pena el sacrificio? |