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Fedro Desencadenado
Sitges, 1999 |
| En una película de Ang Lee llena de fuerza y poesía,
Cabalga con el Diablo, un muchacho que asiste a una boda en
los albores de la guerra civil norteamericana comenta, displicente,
que no sabe a qué viene tanta polémica con la cuestión
abolicionista, cuando hay tanto hombre y mujer blancos dispuestos a
someterse a la esclavitud del matrimonio. Setenta años antes
del momento en que se sitúa esa irreverente descripción
del tálamo, Blake componía en los suburbios de Londres
Visiones de las Hijas de Albión, donde denuncia la intrínseca
relación que existe entre la servidumbre afectiva y todas las
formas de esclavitud a las que es tan proclive la criatura humana: racial,
política, intelectual, espiritual... Son ejemplos de un sentimiento que subscribo enteramente. El modelo de relación afectiva monogámica, en sus diferentes versiones religiosa, civil y tácita, salvo pequeños casos aislados, es un desastre que lleva a todas las formas de hipocresía e incluso de violencia concebibles; la familia humana, salvo unos pocos casos contados, hace aguas por todas partes; y la idea de que la continuación de nuestra especie sea un bien universal es algo, cuando menos (y para decirlo suavemente), cuestionable. Fedro Desencadenado explora de una forma entre seria y lúdica todos estos temas. Si lo escribiera ahora, daría mucha más importancia a la cuestión homosexual y transexual, que me parecen dos modos fascinantes de enriquecer nuestra naturaleza y (sobre todo en el segundo caso) de subversión cultural y de sana deconstrucción de nuestra identidad. Pero quizás sería más justo dedicar a estos temas un ensayo separado; en cuanto a Fedro, necesitaría del idealismo de hace cuatro años para reescribirlo. |